PW-Cata7syrah

Recientemente, nuestro editor tuvo oportunidad de participar de un encuentro en el cual se apreciaron las bondades de 3 vinos argentinos, 3 chilenos y 1 australiano. Las conclusiones, a continuación.

 

Por Alejandro Sciscioli
 
Muchas veces podemos contar el pecado, pero no podemos mencionar al pecador. Siguiendo el hilo de este viejo refrán, en este artículo contaré lo vivido en el marco de una muy divertida cata a ciegas de siete etiquetas Syrah, aunque deliberadamente omitiré precisar cuándo y dónde ocurrió el encuentro, así como el nombre de los anfitriones (a pedido de ellos, cultores a ultranza del perfil bajo).
 
Tal vez, el único dato que me permito compartir es que entre la concurrencia había muchos buenos amigos del vino, la mayoría conocedores.
 
Luego de una pequeña introducción en la cual se habló brevemente de los orígenes y los sitios donde mejor se desarrolla la cepa protagonista de este relato, se explicó la mecánica del encuentro: en una mesa se colocaron siete botellas con los rótulos tapados con papel aluminio, todas debidamente numeradas. Así, cada uno de los numerosos asistentes podía ir sirviéndose en el orden que desee y, luego, escribir sus impresiones y los puntajes en una planilla que nos fue entregada para el efecto.
 
Una vez develados los nombres de las etiquetas y compartidos los puntajes (establecidos del 1 al 5), todos los asistentes pudimos disfrutar de una excelente cena en la cual se sirvieron esas botellas de Syrah y otras que fueron apareciendo convenientemente.
 
Un detalle interesante es que, al ser a ciegas, todo lo bueno o malo de un vino quedó totalmente a merced de los sentidos de los participantes, los que pudimos de ese modo evitar cualquier preconcepto relacionado con la marca, el precio o la procedencia.
 
Como me gusta el orden, fui catando en orden numérico, es decir del 1 al 7. A continuación, mis impresiones.
 
DECERO SYRAH 2011. Este es un vino que caté en otras oportunidades y, aunque no pude precisar procedencia al catarlo a ciegas, sí puedo decir que me gustó nuevamente. Se trata de un vino 100% Syrah procedente de Remolinos, Agrelo, provincia argentina de Mendoza. La productividad por hectárea es de apenas 3,5 a 4 toneladas por hectárea y la crianza del vino es de 14 meses en barricas de roble francés (30% nuevas). Su nariz es intensa y agradable, con clara presencia de fruta roja y negra, más especias, chocolate y toques balsámicos. En boca se presentó equilibrado, con buen cuerpo, estructura y acidez fresca; su final es medio a largo. Mi puntaje: 4.
 
VIÑA MARTY CLOS DE FA SYRAH 2009. Se trata de un vino 100% Syrah elaborado con uvas producidas en el chileno Valle del Maipo, con una crianza de 16 meses en barricas francesas. Su nariz es intensa y agradable, de donde aparecen claras notas a fruta roja, especias y pimienta negra, más toques a café y mentol y un delicado punto floral. En boca lo percibí equilibrado, con buenos cuerpo, estructura y acidez y un saludo levemente dulce que sorprende; su final es medio a largo. Mi puntaje: 3,5.
 
CASAS DEL BOSQUE SYRAH GRAN RESERVA 2007. Se trata de un vino 100% Syrah elaborado con uvas producidas en el chileno Valle de Casablanca, con un rendimiento de 5 toneladas por hectárea y una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. Me encontré ante otro vino de nariz intensa, compleja y agradable con presencia de fruta roja en compota y en mermelada, además de toques especiados y balsámicos. En boca es equilibrado, redondo, con taninos marcando una presencia para nada molesta; en su final, largo y agradable, reaparecen las notas frutadas y deliciosos recuerdos a chocolate. Mi puntaje: 4,5.
 
ESCORIHUELA GASCÓN PEQUEÑAS PRODUCCIONES SYRAH 2009. También elaborado 100% con uvas Syrah, los viñedos de esta etiqueta se encuentran en Maipú, Mendoza y es criado por 12 meses en barricas francesas (60%) y americanas (40%). Necesita su tiempo para abrirse en nariz, y cuando se abre aparecen la fruta negra y las especias. En boca se presenta agradable, fresco y equilibrado, con final medio a largo. Mi puntaje: 3,5. 
 
D.V. CATENA SYRAH-SYRAH 2011. Este vino argentino, elaborado íntegramente con la cepa que se llevó la atención de la noche, es en realidad un blend de viñedos: sus uvas provienen de Agrelo (Luján de Cuyo) y de Vistaflores (Valle de Uco), ambos sitios de Mendoza. Fue criado durante 12 meses en barricas francesas (85%) y americanas (15%). En su nariz, intensa y elegante, aparecen claramente la fruta negra y las especias, más sutiles toques a chocolate y ciruela pasa. Su fuerte está en la boca: presenta buen cuerpo y estructura, más una acidez marcada y fresca; su final es muy largo y persistente. Mi puntaje: 4.
 
MONTES ALPHA SYRAH 2010. Proveniente de la zona de Apalta, en el chileno Valle de Colchagua, este vino en realidad es un ensamblaje de Syrah (90%), Cabernet Sauvignon (7%) y Viognier (3%). El rendimiento de los viñedos es de 6 toneladas por hectárea y su crianza es de 12 meses en barricas de roble francés. Es el único vino al que pude adivinar el país de procedencia. En su compleja e intensa nariz aparecen fruta negra, especias, pimienta negra, licor de café y un intrigante toque a flores blancas (que se explica por la adición de Viognier, replicando el estilo de algunos vinos del Ródano francés). En boca se presenta firme, con buen cuerpo, estructura y acidez, más un delicioso final largo y placentero. Mi puntaje: 4,5.
 
PENFOLDS KOONUGA HILL SHIRAZ 2010. Se trata de un Syrah australiano que cuenta con una crianza de 12 meses en roble en barricas francesas y americanas. En nariz se presenta agradable, con clara presencia de fruta negra y especias, más delicadas notas a vainilla y algo de mermelada. En boca se presenta fresca acidez, picante y de final largo. Mi puntaje: 3,5.
 
Terminada la velada, quedó en firme la promesa de un nuevo encuentro para seguir catando a ciegas.